|| CRÍTICAS | ★★★
Îmi este indiferent dacă în istorie vom intra ca barbari
Guillermo Del Toro
Túnel del tiempo
Madrid
Reino Unido, 2021. Directora: Clio Barnard. Guion: Clio Barnard. Productora: Tracy O'Riordan. Producción: BBC Films, BFI Film Fund, Moonspun Films. Montaje: Maya Maffioli. Música: Harry Escott. Fotografía: Ole Bratt Birkeland. Reparto: Adeel Akhtar, Claire Rushbrook, Ellora Torchia, Shaun Thomas, Natalie Gavin, Mona Goodwin, Krupa Pattani, Vinny Dhillon, Tasha Connor, Macy Shackleton. Duración: 95 minutos.
★★★★☆
Giménez, para dar más énfasis a su tesis, cuenta la historia de una sonidista y artista de foley (Marta Nieto) que sufre una crisis mientras trabaja sin descanso en un proyecto: oye la realidad con delay. Poco a poco, ese desfase en la sincronía ojo-oído va acentuándose hasta unos niveles estremecedores. Eso le obliga a cesar toda actividad laboral, pero también la hace disfuncional socialmente aunque, hay que apuntar, en este aspecto parece bastante limitada desde un inicio. El extraño episodio no trata una afección aislada, ya que se hacen algunas alusiones a una posible recaída, aunque, por la reacción de la protagonista, en esta ocasión es algo que simplemente no es posible ignorar. Aquí el director (también coguionista, junto a Pere Altimira), hace algo tremendamente interesante: que es mezclar la reacción más realista posible, incrédula, con el campo simbólico de la alegoría. Esta nueva condición con la que la diseñadora de sonido debe convivir es, primeramente, concebida como una dolencia física, algo que pueda ser diagnosticado por doctores y pruebas. Sin embargo, a través de ellos no se obtendrá la respuesta, a lo que seguirá una búsqueda de una posible herencia recibida, a nivel genético. Entramos entonces en el campo de lo psicológico, mucho más inconcreto que los achaques palpables, pero no por ello menos reales. Como espectadores nos es totalmente innegable que lo que ella padece es real, puesto que la propia película altera sus formas para mostrarlo.
▼ Tres, Juanjo Giménez.
Oficial Fantàstic Competición del Festival de Sitges.
Oficial Fantàstic Competición del Festival de Sitges.
«Aun con sus imperfecciones no deja de ser un primer paso a desligarse de ataduras formales y narrativas, y eso es algo que al cine de hoy le viene como agua de mayo. Una obra a señalar en la carrera del director catalán, que esperemos no quede como una excepción más y que realmente abra la veda a más propuestas así de arriesgadas y comprometidas con el otro cincuenta por ciento de lo audiovisual».
Somos forzados dentro de esa cabeza opaca y recelosa para, con ella, recibir también el impacto tardío del sonido. Aun teniendo en cuenta lo singular e importante de la apuesta de Giménez, o especialmente por eso, no se puede pasar por alto que el todo no sea lo redondo que podría llegar a ser. En un campo teórico, el planteamiento es tremendamente fructífero. Hay instantes de una poesía más que notable, cuando aprendemos que aquello que replica con efecto retardado los tímpanos de la protagonista no es un estímulo propio sino los hechos pasados de un lugar. Ideas tan productivas como esta son frenadas por lo sobrio del argumento y las actuaciones, que disuenan con instantes de apremiado dramatismo. Lo vemos en las interpretaciones, que pueden pecar de demasiado bressonianas. Especialmente cuando se contrapone a la parte de desventuras personales de la protagonista, que pide más involucración emocional por su parte. Hasta qué punto se trata de una decisión consciente en dirección de actores o guion y no, en cambio, de una limitación de la propia pieza, solo Giménez sabrá. Lo que parece es que no contenga aspiraciones que trasciendan «lo que hay».
Al menos, así sería si no contara con un salto final, el más temerario, hacia el terreno de lo sobrenatural. Ahora sí, alegoría y fantástico van de la mano en esta cinta, que consigue casar un elemento hasta ahora puramente expresivo con una dimensión narrativa mucho más vasta. La película presenta un indicio de «algo más» y, en esas, llega al fin. Sin dar tiempo a desarrollarse esta vertiente, queda corta y algo dispersa en sus intenciones. Lo que es una lástima, porque se promete algo brillante e inédito pero el resultado difiere de dichas promesas. De todos modos, su visionado es más que recomendable, porque aun con sus imperfecciones no deja de ser un primer paso a desligarse de ataduras formales y narrativas, y eso es algo que al cine de hoy le viene como agua de mayo. Una obra a señalar en la carrera del director catalán, que esperemos no quede como una excepción más y que realmente abra la veda a más propuestas así de arriesgadas y comprometidas con el otro cincuenta por ciento de lo audiovisual.
© Revista EAM / Sitges Film Festival


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